Para hablar sobre Agatha Christie, a 100 años de la publicación de su primera novela, El misterioso caso de Styles, resulta relevante comenzar con algunas cifras. Escribió 66 novelas de detectives que firmó con el nombre que la hizo famosa, 6 novelas románticas que firmó con el seudónimo Mary Westmacott, más de 100 cuentos reunidos en 14 libros, 20 obras de teatro, 3 poemas y su autobiografía. De sus novelas se han vendido unos 2000 millones de copias, fue traducida a 103 idiomas y produjo 7233 traducciones.
A esto debe agregarse, ya fuera del ámbito de las cifras, que creó por lo menos dos personajes inolvidables: el detective Hércules Poirot, que debuta ya en su primera novela, y la señorita Marple, que aparece diez años después, en 1930, en su novela Murder at the Vicarage. Es una mujer que lleva sobre sus hombros muchos cumpleaños, aficionada al misterio y que, pese a ser una aficionada en la materia, resolvió más casos que muchos detectives profesionales.
Y aquí un dato guiado por el nacionalismo literario: Borges disfrutaba mucho del género policial inglés, pero no del estadounidense más propenso a las escenas de sangre. Agatha Chistie figuraba entre sus lecturas. La menciona especialmente en Leyes (y transgresiones) de la narración policial, un artículo de 1933 que se incluye en Textos recobrados.
Diario Tiempo Argentino
